Mietek Wirkus:
School of bioenergy, The healing art

by Margaret Wirkus


Uncommon Touch

by Tom Harpur

Cross Currents:
The Perils of Electropollution,
The Promise of Electromedicine

by Robert Becker, MD


Cross Currents: The Perils of Electropollution, The promise of Electromedicine, Unraveling the Healter Phenomenon
Por Robert Becker. M.D

"Si el fenómeno de la curación es real, no sabemos si opera via el efecto placebo, o si tiene que ver en ello un flujo de energía, ya sea del sanador al paciente, o viceversa. Parte del problema, radica en el rechazo de éste concepto por parte de la de la medicina científica, asi como por las ciencias física y biológica. Nada suscita mayor clamor en una reunión médica, como la pregunta: "Que se puede decir del fenómeno de la curación?" Si se evoca el efecto placebo, por parte del sanador, seremos capaces de encontrar evidencia de ello, en la práctica de los sanadores más conocidos. El efecto placebo puede activarse mediante dos técnicas diferentes: la del maestro, utilizado por practicantes de técnicas minimalistas de medicina energética; y la autoritaria, practicada por médicos, haciendo uso de medicamentos que bien saben, no funcionan. Durante los últimos veinte años, he comprobado que los auténticos sanadores adoptan actitudes profesionales, en lo que respecta a su práctica. Cada paciente es tratado, no aleccionado. Ningún auténtico sanador se presenta a sí mismo como una persona autoritaria, ni como persona poseída de poderes místicos. Si opera el efecto placebo, debe de ser sobre la base que los pacientes han sido precondicionados. Yo he encontrado que éstos son la minoría. Finalmente, los sanadores chinos, también trabajan con mucho éxito sobre animales, cuando en ese caso no puede existir el efecto placebo. La curación funciona. Yo he visto resultados sorprendentes, obtenidos en circunstancias donde peligraba la vida. Los sanadores más auténticos, no saben que es lo que hacen; ellos solamente saben que tienen el "don" de la curación, no lo cuestionan. La mayor parte de los sanadores, son gente común y corriente, que tiene otro trabajo y realiza las curaciones en su tiempo libre. La finada Olga Warral, era una de esas personas. "Tia" Olga, consideraba su don, como algo ordinario. Durante sus últimos años, realizó una sesión de curación por semana, en el sótano de una iglesia de barrio. A cada paciente le daba su tiempo necesario, generalmente, menos de diez minutos. Olga tenía la apariencia de una abuela, una persona ordinaria, en cuya presencia sus clientes reportaban sentir una sensación de gozo y gran calma, una sensación de haber recibido "algo". Olga me dijo, que la curación parecía sacarle algo a ella; al hacerse más vieja, tuvo que limitar sus tratamientos debido al cansancio. Algo más que el efecto placebo parecía estar sucediendo. Contamos con el conocimiento de que el cuerpo utiliza un sistema de control eléctrico, para regular muchas funciones básicas, asi como de que el flujo de éstas corrientes eléctricas produce campos magnéticos susceptibles de ser medidos. Por lo tanto, no pasará mucho tiempo antes de postular, que el don del sanador, consiste en su habilidad de utilizar su control de los sistemas eléctricos, para producir campos de energía electromagnéticos externos, que interactuan con los del paciente. La interacción puede restaurar el equilibrio en las fuerzas internas, o reforzar los sistemas eléctricos que permiten al cuerpo regresar a su estado normal. En el pasado, solamente contábamos con evidencias en forma de anécdotas, que nos servían para apoyar éste concepto. Un "experimento", consistía en que el sanador pusiera sus manos dentro de un instrumento utilizado para detectar la presencia de partículas atómicas y sub atómicas. Se decía que sucedían cosas raras, pero no se sabía qué. Esto se hizo aún más confuso con otro experimento, en el cual el sanador se encontraba a muchas millas de distancia, pero luego de haber pensado en la cámara, los hechos raros se seguían reportando. Aún cuando el experimento era interesante y susceptible de ser repetido, éste no fué controlado, y los resultados aportaron muy poco para esclarecer el asunto. Desgraciadamente, el sesgo intelectual contra el fenómeno del sanador es tan grande, que ha sido extremadamente difícil conseguir científicos conocidos que tengan el equipo necesario, capaces de realizar estudios válidos. Las cosas están cambiando actualmente. El fenómeno del sanador está siendo aceptado por una gran parte del público, y algunos médicos de vanguardia piensan que ésta técnica, y otras técnicas más de la medicina energética, deben ser estudiadas científicamente. Un sanador polaco, llamado Mietek Wirkus, ha llegado a los Estados Unidos en un momento apropiado. En Polonia, la situación de los sanadores es muy distinta. Ahí el sanador es aceptado como un terapista médico, y es susceptible de obtener una licencia del gobierno. A fin de obtener dicha licencia, el sanador tiene que demostrar frente a un consejo de médicos, que sus tratamientos han funcionado en un número específico de pacientes. Wirkus y su esposa, llegaron a los Estados Unidos hace aproximadamente dos años. Wirkus está convencido que su tratamiento presupone una trasmisión de energía, por parte de él al paciente, y que dicha energía es electromagnética. Esto es particularmente importante, porque a diferencia de Olga Warral, él no toca al paciente, por lo que el tipo de energía trasmitida, tiene que ser trasmitida a través del espacio. De todas las fuerzas conocidas, solo el electromagnetismo tiene esa característica. Conocí a los Wirkus en 1988, y he tenido la oportunidad de preguntarle a Wirkus varias preguntas que considero importantes, desde el punto de vista de la trasferencia de la energía. En particular, yo creo que su habilidad consiste en tener un gran control de su sistema eléctrico, además de ser capaz de proyectar un campo exterior. El es capaz de sentir los campos magnéticos alterados de los pacientes, provenientes del sitio de la enfermedad. En este sentido, él puede hacer un diagnóstico, no de una enfermedad específica, sino del sitio de la enfermedad. Para hacer la anterior aseveración, me he servido de la teoría científica, asi como de mi experiencia de muchos años de médico y cirujano. Estoy convencido, que muchos de nosotros hacemos un diagnóstico basado no solo en el exámen físico y los datos de laboratorio, sino haciendo uso de una intuición de algún tipo. Pero esto lleva tiempo. Se necesita tiempo para hablar con el paciente, además de llevar a cabo el exámen médico. El mejor ejemplo que puedo pensar, consiste en los diagnóstico diferentes, entre apendicitis aguda y mesenteric adenitis. Estas dos condiciones tienen resultados de laboratorio practicamente idénticos, asi como los signos físicos del exámen son practicamente los mismos. Sin embargo, la primera debe de ser tratada con cirugía, mientras que la segunda se resuelve sin operación. El médico moderno, optará en la mayoría de los casos por el diagnóstico de mesenteric adenitis, y no operará para evitar realizar una apendoctomía, cuando no hay apendicitis. Pero claro, si el paciente tiene una apendicitis aguda, el apéndice estallará, y solo en algunos casos podrá ser tratado mediante cirugía y antibióticos. En contraste, yo he visto a algunos viejos médicos visitar a sus pacientes, pasar con ellos una hora, y salir con un diagnóstico. A menudo, ellos tienen la razón. Yo creo que los mejores médicos realizan sus diagnósticos de una manera intuitiva que no entendemos todavía. Cuando hablé con Wirkus, me aseguró, que él puede determinar facilmente la presencia de una enfermedad en un paciente, así como su localización. De hecho, aún cuando se le proporcione un diagnóstico, cuando él trata a un paciente, primero "palpa" la totalidad de su cuerpo, poniendo sus manos a algunos centímetros del cuerpo del paciente, buscando otra patología. El no está seguro como lo hace, pero siente la energía proveniente del área de la enfermedad. El también está seguro que cuando atiende a un paciente, la energía pasa de él al paciente. Me dijo que gasta más energía tratando a un paciente con cancer o esquisofrenia, que tratando artritis, enfermedades de la piel, insomnia o neurosis. Tuve la oportunidad de observar a Wirkus tratando pacientes, así como tuve la oportunidad de que trabajara conmigo. El proceso parece simple: el paciente vestido se pone de pie erguido, y Wirkus se mueve alrededor de él, con sus manos a unos centímetros de la superficie del cuerpo. Wirkus parece estar en estado de trence, sus ojos permanecen abiertos, pero sin foco, y presenta un modo especial de respirar con respiraciones cortas, audibles, respiración regular. El proceso lleva menos de diez minutos. Cuando fui paciente, cerré los ojos, para no saber donde estaban las manos de Wirkus. Quería determinar si experimentaba alguna sensación durante el procedimiento en una zona particular de mi cuerpo, sin ser influenciado por el conocimiento de saber donde estaba trabajando. En varias ocasiones sentí calor y cosquilleo. Cada vez que abrí los ojos, encontré que esos lugares estaban cerca del sitio donde Wirkus tenía las manos. Inmediatamente después, toqué sus manos: estaban tíbias y no producían calor en mi piel. Wirkus no tenía conocimiento de las enfermedades que me aquejaban. Tenía un poco de artritis en mi cadera derecha, un poco de colitis y glaucoma severa (con pérdida de casi 70% de la vista del ojo derecho.) Al examinarme, me diagnosticó un poco de artritis en la cadera derecha. Me señaló que tenía algunos problemas con mi colón , y que el nivel de energía en la parte trasera de mi cabeza estaba muy bajo. Aún cuando no encontró ningún problema con mi ojo, las imágenes visuales del ojo van al cerebro, en la parte trasera de la cabeza. En la misma sesión diagnosticó a varios individuos con una precisión similar. Después de mi experiencia, discutimos los posibles aspectos energéticos de su práctica. El mencionó un suceso que refuerza éste aspecto. Entes de venir a los Estados Unidos, Wirkus y su esposa habían dado demostraciones de curación en varias ciudades de Polonia. Una tarde se encontraban en una pequeña ciudad, utilizando el estrado del teatro local. El paciente estaba sentado en una silla en el estrado, con Wirkus de pie cerca de él. La Sra. Wirkus se encontraba también en el estrado, sentada en una mesa, aproximadamente a 15 pies de distancia. Ella sostenía un micrófono para explicar a la gente lo que hacía su esposo con el paciente. Las luces del teatro estaban localizadas en el techo, arriba de la primera fila de butacas, y el control a un lado del estrado. Los tres primeros pacientes padecían de neurosis depresivas, que pueden ser tratadas con facilidad, pero el cuarto paciente tenía cancer. Como era de noche, las luces del estrado estaban encendidas, pero las del resto del teatro apagadas. Luego de 15 minutos de estar trabajando con el cuarto paciente, el Sr. Wirkus notó que las luces comenzaban a parpadear, y que esto parecía producir ondas de luz sobre la la primera fila de butacas y el estrado. La pulsación fué incrementando, y comenzó a ser notada por la audiencia. El micrófono comenzó a pulsar con la misma frecuencia, y la Sra. Wirkus lo empujó. El movimiento de la Sra. Wirkus así como los de la audiencia hicieron que Wirkus suspendiera el tratamiento. En ese momento, las luces y el sonido volvieron a la normalidad. El electricista del teatro, que estaba en la audiencia subió al estrado y le preguntó a Wirkus: que hace Ud. con mis luces? Esta era la primera vez que algo tan raro había ocurrido durante el tratamiento, y la única vez que las luces se habían comportado en forma tan extraña en el teatro. Usando un generador de frecuencia y un micrófono, fuí capaz de establecer las frecuencias de Wirkus y su esposa. Ambos sintieron que las oscilaciones habían comenzado aproximadamente a una por segundo (1Hz) aumentando en fuerza y frecuencia a aproximadamente 4 o 5 por segundo (4-5HZ) en el momento en que la Sra. Wirkus empujó el micrófono y terminó la sesión. Obviamente es imposible determinar con exactitud que fué lo que pasó en esa ocasión, ya que sucedió hace muchos años y a muchos kms. de distancia. Sin embargo, podemos especular, conociendo como era la iluminación de los estrados hace muchos años. El principal requisito de las luces de un estrado es que pueda obscurecerse paulatinamente hasta llegar a la obscuridad total, y que pueda iluminarse repentinamente, de la misma manera. En aquellos días, ésto no podía hacerse mediante un control de corriente alterna (AC power) ordinario, y las luces del estrado utilizaban una fuente trifásica ( DC ) que podía obscurecerse paulatinamente. Si el teatro tenía ese tipo de iluminación, es posible que Wirkus produjera un campo electromagnético que se modificaba poco a poco, lo suficientemente poderoso para producir una "modulación" de la corriente trifásica (DC). Desde el punto de vista de un físico e ingeniero, ésto es lo único que pudo haber ocurrido, y esta observación, refuerza la opinión que apoya la teoría de que el fenómeno del sanador implica directamente a la energía electromagnética. Recientemente se han realizado en China, algunos experimentos que apoyan dicha teoría. La técnica de curación china se llama Chi Gong (Qi Gong, de acuerdo al distrito donde se practique). Ese método es más espectacular que el utilizado por Wirkus. El Chi Gong "Master" se pone de pie a varios metros del paciente y hace ciertos movimientos clásicos con su cuerpo y brazos, y luego extiende sus brazos hacia el paciente. Los chinos creen que el Maestro obtiene energía chi, mediante esos movimientos, y que luego projecta dicha energía al paciente, a quién se le considera deficiente de chi, o con los dos componentes del chi, fuera de equilibrio. Mientras ésto puede parecer a los occidentales como una tonteria, ésta terapia ha convivido con la acupuntura por muchos miles de años en China. Los practicantes del Chi Gong son también llamados para tratar animales, aparentemente con mucho éxito. Dados los detalles del tratamiento, la única explicación posibe, es que se de una trasferencia de energía entre el maestro y el paciente. En éste caso, cual es el objeto de los movimientos estilizados que son considerados tan importantes en la terapia? Dr. Jame Ma, Profesor de Física de la Universidad China de Hong Kong, ha dado una interesante explicación. El postula que dichos movimientos corporales están en una frecuencia específica, en la cual el protón, el núcleo del átomo de hidrógeno, tan común en las moléculas de agua del cuerpo, absorbería energía del campo magnético de la tierra, a través de resonancia magnética (NMR). Ya que el concepto de resonancia magnética es tan importante para entender la relación entre los organismos vivos y los campos electromagnéticos, será discutido más adelante en éste libro (en el capítulo 10). Para explorar la relación existente entre el fenómeno del Chi Gong, los medícos de la Universidad Huazhong Normal, en Wuhan, China, usaron resonancia magnética (NMR), para determinar si los Chi Gong Masters, emitían radiación electromagnética. Ellos estudiaron el efecto del tratamiento de Chi Gong en un complejo bioactivo, orgánico del químico conteniendo fósforo, o-n-propyl-o-allylthiophosphoramide. Se escogió éste químico en particular, porque en su estado normal, se producía un espectro electromagnético característico. Sin embargo, si éste era expuesto a un campo electromagnético débil, el químico absorbía la energía y ciertos "enlaces" atómicos en su estructura se alteraban. Este cambio se traducía en un cambio del campo magnético, susceptible de ser registrado. El grado de la alteración del espectro electromagnético, indica la cantidad y el sitio del cambio estructural en la molécula química. Este cambio molecular en la estructura persiste por varias horas después de la exposición del químico, al campo electromagnético. En los experimentos, la substancia química estaba contenida en un frasco de cristal sellado. Se le pedía al Chi Gong Master "tratarlo", mediante el movimiento de sus manos a cierta distancia. El espectro electromagnético fué verificado antes del tratamiento, y considerado normal. Luego del tratamiento, el espectro electromagnético se alteraba significativamente. La alteración del espectro electromagnético podía ser aumentada mediante la repetición del tratamiento de Chi Gong. En los Estados Unidos se realizan experimentos similares. Sin embargo, solo contamos con relultados preliminares. Estos estudios son modelo de la investigación científica, rigurosa y objetiva que debe realizarse, no solo con el fenómeno del sanador, sino con muchas otras técnicas de medicina de energía. La conclusión a la cual se puede llegar con los estudios chinos, es que el fenómeno del sanador tiene su base en una realidad físi ca, y que algún tipo de energía electromagnética está necesariamente involucrada. Los resultados obtenidos, indican que el sanador emite energía electromagnética a través de sus manos, durante el tratamiento. Es importante que determinemos la fuerza y la frecuencia del campo producido por el sanador. Un aparato muy útil para éste propósito podría ser el magnetómetro SQUID, el detector extremadamente sensible, que hizo posible el descubrimiento del magnetoencefalograma. Mientras es muy posible que no se necesite la extremada sensibilidad del SQUID, su precisión y capacidad para medir tanto campos DC como campos magnéticos que varían con el tiempo, lo convierte en el más adecuado. Desafortunadamente el precio de un buen SQUID es de aproximadamente $75,000, sin incluir los costos de mantenimiento normal. Dado que existen varios de éstos aparatos en uso en distintas instituciones académicas en el país, sería deseable, que en interés de la ciencia, se pudiera obtener alguno de esos, por algunas semanas para realizar éste tipo de estudio. Desgraciadamente, ello no ha sido posible, pese a los numerosos pedidos. También sería benéfico determinar las frecuencias del campo magnético al que son sensibles los sanadores. Sería posible producir un "spectro" de sensibilidad, que indicaría frecuencias específicas de las distintas enfermedades, como son sentidas por el sanador, cuando realiza su diagnóstico. Si esto se pudiera comprobar, se podrían utilizar los resultados como base para diseñar aparatos de diagnóstico, que pudieran apoyar o aún eliminar al sanador al hacer un diagnóstico. A Wirkus no le convendría ésto último, pero conociéndolo, pienso que él diría que vale la pena! Las técnicas de energía- mínima, basadas en la activación de los sistemas de control interno del cuerpo, funcionan. En mi calidad de médico, formado en la ortodoxia y de cirujano ortopédico certificado, no tengo ningún impedimento en recomendar a los pacientes aquejados con alguna enfermedad que ponga en peligro sus vidas, que recurran a éstas técnicas, una vez se les explique todas las posibilidades terapéuticas a su disposición. En mi opinión, el uso de éstas técnicas solo como "ultimo recurso," una vez que los tratamientos ortodoxos han devastado o reducido los propios sistemas de resistencia del paciente, es probablemente menos efectivo. Yo trato de seguir una norma: asegurarme de que el paciente conozca todo acerca de su enfermedad, asi como de las posibilidades terapéuticas, tanto ortodoxas como inortodoxas y dejar que sea él, quién tome sus propias decisiones.